En
la ciudad de Bogotá, Mateo, un joven de unos 16 años quien vivía una vida feliz
y corriente, una vida en la que los problemas parecían no presentarse y en la
cual todo era mayoritariamente diversión, así creía el que sería su vida para
siempre.
Durante
un tiempo Mateo lleno de esperanzas, estuvo planeando un viaje para acampar con
sus amigos, y para fortuna de él, le fue posible hacerlo. Sus padres, aunque un
poco preocupados, decidieron acceder a la idea y dejar que él se aventurara en
su primer viaje sin ellos. Los días pasaron, y pronto llego el momento de dejar
la casa- No será mucho tiempo mamá, no hay necesidad de estar tan asustada-
dijo el joven al verse frente a su madre preocupada en la entrada de la casa por la que el
saldría a su viaje sin nada más que una maleta.
Mateo
empezó su recorrido, el que debía tomar hacia el punto de encuentro que había
pactado con sus amigos. Cuando salió de la casa el clima se veía agradable,
haciéndole pensar que podía irse a pie, lo que él no sabía ni se esperaba era
que el destino tenía otros planes, primero fueron pequeñas gotas, luego una llovizna
leve, hasta que al final empezó a llover fuertemente, Al no poseer una
sombrilla entre sus cosas, Mateo se vio obligado a emprender trote para, aunque
sea un poco, disminuir la cantidad de agua que se acumularía en su ropa. Tras
lo que pareció un recorrido largo corriendo, Mateo finalmente se encontró con
sus amigos, allí se encontraría con la sorpresa de que en el carro que tenían
pensado irse, solo cupirian las maletas, por lo tanto le toco tomar un bus.
Teniendo
solo una opción para llegar a su destino y tras haber verificado que tenían el
dinero suficiente, se dirigieron a la terminal donde tomarían el bus. Las horas
pasaban y el bus que tomaría no llegaba, y al encontrarse un poco incómodo con
su higiene tras el trote y el sudor mesclado con el agua de la lluvia, se
dirigió rápidamente al baño para acearse aunque fuera un poco, aprovechando la
oportunidad para vaciar su vejiga. No tomo mucho tiempo, pero si el suficiente
para que el bus llegara, al escucharlo desde el baño termino de hacerlo lo que
hacia allí, y sin pensarlo dos veces corrió detrás del bus en el que ya estaban
sus amigos. Mateo corrió con todas sus ganas en lo que parecieron las tres
cuadras más largas que haya corrido en su vida, pero solo pudo agradecer que el
bus se haya detenido y al fin entrar a tomar su merecido asiento, aunque fue en
ese momento en el cual, aunque no lo sabía, todo iba a cambiar. Se veía
agotado, y su piel pálida por el mareo y la ganas de vomitar, pensando que eran
síntomas secundarios del ejercicio involuntario hecho previamente, decidió no
prestarle atención, sin embargo, luego se daría cuenta de la verdad.
Al
llegar al sitio donde iban a acampar, Mateo no se sentía muy bien, así que armo
su carpa y fue a echarse una siesta para descansar, al llegar la noche y
después de la comida, Mateo se sentía algo mejor, el mareo había pasado y su
piel recuperaba el color original, después de unas risas y chistes frente a la
fogata decidieron todos irse a dormir, alrededor de las dos de la mañana, Mateo
se sentía muy sofocado, como si le faltara el aire, sale de su tienda para
calmarse un poco, su vista se empieza a llenar de puntos negros, se siente aún
más débil, para suerte suya, un amigo que se encontraba vaciando la vejiga, lo
vio y le pregunto qué hacía despierto a esta hora, Mateo no podía decir ninguna
palabra, aunque quería explicarle a su amigo lo que le sucedía, los sonidos no
salían de su boca. Lleno de preocupación, su amigo procedió a llamar a los
demás- No sé qué le pasa!- exclamo con preocupación, los otros simplemente
observando trataron de descifrar cuál era el problema, y al ver que era algo
que se salió de sus manos, hicieron lo
que cualquiera haría, llamar a la ambulancia.
Pronto
la ambulancia llego al lugar donde se encontraban, rápidamente poniendo a Mateo
en una camilla y llevándolo hacia el hospital. Las horas se alargaron, los
doctores revisaban el cuerpo y los síntomas, pero no detectaban ninguna
enfermedad conocida, y la preocupación aumentaba, tratándose de una enfermedad
aun no descubierta, Mateo se sentía tan mal que en ese momento que veía eran
luces blancas, las mismas luces del hospital, lo que aún no sabía era que su
vida se iba a volver casi nada, y que su mundo se vería reducido a cuatro
paredes totalmente blancas, en un lugar donde la luz del día o la noche no
entraría, donde ni el tiempo pasaría y los días parecerían eternos.
“¿Qué
hora es?, ¿Qué día es?, ¿Estará haciendo buen clima?” son los pensamientos que
tenía Mateo al estar en ese cuarto, totalmente solo, ya que no se le permitían
las visitas por ser la zona de cuarentena, su estrés empezaba aumentar, no
poder hacer nada y tampoco saber que es la enfermedad que lo tiene en esta
sala, la comida era asquerosa, de hecho habían diasque no le llevaban la
comida, la tv que tenía en su cuarto no salían canales con buena calidad, y sin
poder ver una cara familiar hacia que su cordura tambaleara.
En
ese momento, una luz empezó a brillar con gran intensidad y la silueta de u
hombre que se veía en la lejanía frente a la puerta, al principio pensó que era
un producto de su imaginación, esa idea se fue desvaneciendo, era el doctor,
quien venía a decirle una gran noticia, la cual era que iba a hacer trasferido
de cuarentena a un cuarto particular. Los ojos de Mateo brillaban de la
felicidad, él no lo puedo evitar y una gran sonrisa se
dibujaba en su rostro.
Apenas
entro a la habitación particular se sentía libre, ver el sol nuevamente y dejar
que los rayos cayeran en su rostro, fue una sensación mágica para él, pero eso
no fue todo, por fin pudo ver a su familia otra vez, después de un mes bastante
largo, por fin ver la cara de su mama, papa y demás familia no lo pudo aguantar, las lágrimas empezaron a
caer de sus ojos y sin pensarlo dos veces fue a abrazarlos. Los días pasaron y
no se presentaron otra vez esos síntomas que lo habían enviado al hospital, por
lo tanto le dieron de alta, salió del hospital y lo primero que hizo fue comer
una pizza de carnes grande.
Actualmente
no sean vuelto a presentar síntomas, lleva una vida normal y feliz, en estos
momentos está completando sus estudios, al final todo salió bien para Mateo y
esta fue su historia.
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